Justo cuando dos ojos se miraron, Un silencio agonizó en la boca, Vertieron verdades concretas, y el beso Salvó el instante en que flotan.
Después lejos del ayer, Los mismos se sondearon y se vieron Pálidos y maltrechos, ¿qué se habrían hecho?.
Murmuraron como entes disímiles; Decían algunos; Cayeron en la faz amarga de la tierra; Replicaban otros, ¿Qué epopeya pasó entre ellos?, ¿Qué bandera flameó en sus vellos?.
Nadie lo sabía, nadie comprendía. Sólo algunos vieron al pardo y al café juntos, Palpitantes, gloriosos y con gran tumulto. Ellos fueron los elegidos de la gracia, Que compungidos se percataron de la gran desgracia.
Comiste cuchufli aquel día nublado. Reíste casi ensimismada. Hubo silencio maldito. Me hiciste trizas los escritos infantiles. Comiste las hojas que no eran para tí. Rozaste la feudálica risa de un rey. Me botaste y me pelé la rodilla. Me descubriste en el contexto histórico. Sondeaste la falta de ortografía. Supusiste a un pendejo cuma. Multiplicaste esa mirada de abuelita. Arrollaste a un gitano decrépito. Fisgoneaste un correo inoportuno. Memorizaste la crítica inconclusa. Me hiciste cuestionar la razón pura. Citaste a Nietzsche. Citaste a xxxxxxxxx. Fuiste a ver teatro pagado. No me recuerdas. comiste de tu propia flor. te hiciste una mesa fucsia. Pudiste tener fe en dios. Pero no te culpo. Te asesino.